Hoy en día más del 50% de la raza humana habita en pueblos y ciudades, pero se espera que esa proporción aumente. Los pronósticos de la ONU señalan que para el año 2050 la población urbana, habitantes de pueblos y ciudades, constituirán el 70% de la población mundial. En resumen, para el 2030, cerca del 90% del crecimiento demográfico tendrá lugar en las ciudades.
Este crecimiento de la población urbana ejercerá una enorme presión sobre la infraestructura y el medio ambiente de nuestras ciudades y asentamientos. En consecuencia, serán las ciudades las que determinarán nuestro éxito o fracaso en la lucha contra el cambio climático y la contaminación ambiental. Es aquí en donde debe prevalecer el equilibrio entre la protección ambiental, la calidad de vida y la competitividad.
























