
Les presentamos la más reciente columna de Josep M. Lozano en la que realiza una reflexión sobre la educación y sus modelos imperantes:
A veces me pregunto si lo que explica la inquietud y la desazón en la que vivimos, sobre todo en lo que se refiere a proyectar el futuro, no es otra cosa que la muestra de nuestra enorme, infinita, inagotable capacidad de olvido. Lo pensaba cuando retomaba lo que la UNESCO denominaba los cuatro pilares de la educación en su informe Learning: The Treasure Within, y que no son otros que aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser. ¿Quién se acuerda hoy de este marco de referencia?
Como propuesta y proyecto educativos no están mal, ciertamente. Y hoy que todos hablamos y repetimos que el aprendizaje no se reduce a la escolarización, que es tan importante desarrollar la capacidad de convertir cualquier situación en una oportunidad de aprendizaje y, sobre todo, que aprender es el gran reto de nuestras sociedades y organizaciones, nos queda siempre la pregunta pendiente: ¿aprender qué? No estaría mal que siempre que escucháramos la gran apología del aprender (o del learning, que queda más fino) preguntáramos a dichos apologetas: aprender, sí, pero ¿qué?